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Con el tiempo pueden aparecer otras complicaciones. De todo ello
será debidamente informado en su caso, ya que no aparecen
en la mayoría de los pacientes trasplantados. Son frecuentes
la hipertensión arterial y el aumento de peso que exigirá
dieta con pocas calorías. Más raramente pueden aparecer
diabetes, cataratas, osteoporosis.
En el injerto pueden aparecer estenosis (obstrucción)
del uréter, linfoceles (acúmulos de linfa), fugas
de orina tardías, infecciones por bacterias y hongos de gravedad
variable y favorecidas por la inmunosupresión (tratamiento
anti-rechazo).
La medicación anti-rechazo predispone a desarrollar
cualquier tipo de nuevo tumor, siendo los de piel los más
frecuentes. Los pacientes que padecían algún tipo
de tumor maligno antes del Trasplante, aunque se considerara curado
y aunque haya transcurrido un tiempo que la literatura médica
considere prudencial, pueden sufrir una reactivación del
mismo con el tratamiento inmunosupresor, evolucionando dicho tumor
de modo a veces incontrolado.
Aunque el injerto puede durarle toda la vida puede
tener un rechazo crónico que precisaría de una biopsia
renal para el diagnóstico. Además puede reaparecer
la enfermedad que originó su insuficiencia renal u otra enfermedad
glomerular nueva.
Lógicamente, los problemas que usted
tenga antes del Trasplante, como enfermedades del corazón,
hígado, bronquios, etc., no se van a curar con el Trasplante
de riñón; algunos pueden mejorar pero otros pueden
empeorar debido al tratamiento contra el rechazo que debe recibir.
Alguno de estos problemas que durante la diálisis no le ocasionaban
molestias pueden requerir cirugías posteriores para solventarlos
(próstata, enfermedades en sus riñones propios, ...
). Para ser incluido en Lista de Espera, sus médicos han
valorado ya estas enfermedades que usted padece, y han considerado
que probablemente evolucionen mejor si se trasplanta que si sigue
sometido a diálisis.
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