Convulsión
febril
Su hijo ha sido diagnosticado de CONVULSION
FEBRIL, por los síntomas que presenta en estos momentos.
| ¿Qué
es? |
 |
Es una respuesta del cerebro
provocada por la fiebre. Esta fiebre suele ser causada por infecciones
comunes (respiratorias, otitis, amigdalitis, gastroenteritis), generalmente
sin importancia.
Afecta especialmente a niños de 8 meses a 5 años de
edad . A pesar de lo aparatoso que parece, la convulsión
febril tiene muy buen pronóstico.
|
¿Cómo reconocerla? |
 |
El niño, que se encuentra caliente
por la fiebre, pierde bruscamente la conciencia y comienza con sacudidas
de los brazos y las piernas, o a veces con rigidez de todo el cuerpo,
que suele durar varios segundos o minutos. Suele tener la mirada
desviada y los labios pueden estar morados. Después queda
con sueño profundo durante minutos .
| ¿Qué
debe hacer si la convulsión se repite? |
 |
Usted debe saber que su hijo puede padecer más de una
convulsión febril, sin que ello quiera decir que sea epiléptico.
Esto es más frecuente si en su familia ha habido casos similares.
-Sacar objetos de la boca. No es necesario meter nada para mantener
la boca abierta puesto que la mordedura de lengua es excepcional.
-Colocar al niño sobre una superficie confortable, y tumbado
sobre un costado. De esta manera evitaremos por un lado que se lastime
al comenzar las sacudidas y, por otro, que pueda tragar un posible
vómito.
-Si cede la convulsión y el niño queda adormilado
es mejor que usted no intente estimularle o despertarle; el sueño
es un mecanismo fisiológico necesario para que el niño
se recupere.
Si la convulsión cede y el niño se recupera completamente
en pocos minutos, no es imprescindible la valoración inmediata
por un pediatra. Si usted piensa que las cosas no van bien, o si
usted está preocupado por algún motivo, consulte a
su pediatra o acuda de nuevo al servicio de Urgencias. Si la convulsión
no cede, su hijo debe ser atendido en el centro médico u
hospitalario más cercano.
| ¿Qué
debo hacer si mi hijo tiene fiebre? |
 |
Usted debe actuar igual que en otras ocasiones que el niño
haya tenido fiebre. Siempre es conveniente intentar bajar la temperatura.
A pesar de que esta medida no es suficiente para evitar nuevas crisis,
aliviar la fiebre proporcionará confort al niño. Puede
utilizar lo mismo que ha recomendado su pediatra en otras ocasiones.
La administración de antitérmico será, preferentemente,
por vía oral, salvo durante la convulsión, en que
se administrará por vía rectal. |